Lo que debía ser una transacción comercial de rutina se transformó en una escena de película de terror. Esta semana, el influencer y comerciante tecnológico Gabriel García (32) fue víctima de una violenta emboscada en el sur de la Ciudad de Buenos Aires. El caso ha conmocionado a la opinión pública, no solo por la ferocidad del ataque, sino por la nitidez de las imágenes captadas por la propia víctima.
García, quien utiliza sus plataformas digitales para comercializar dispositivos móviles, se dirigió el pasado jueves a la Plaza Díaz Vélez, en Barracas, tras acordar la venta de dos iPhones. Según consta en la investigación, el influencer llegó al lugar a bordo de su motocicleta sin sospechar que el supuesto cliente lo estaba esperando junto a un cómplice para asaltarlo.
En el video se observa cómo García detecta una actitud sospechosa cuando uno de los delincuentes intenta rodearlo. Al grito de «¡No, no!», el joven aceleró su moto en un intento desesperado por escapar. Fue en ese microsegundo cuando uno de los atacantes extrajo un arma de fuego y efectuó el disparo.
A pesar del impacto de bala que recibió en su pierna derecha, García logró mantener el equilibrio de la moto y alejarse de la zona de peligro. Pocas cuadras después, se vio obligado a detenerse debido al intenso dolor y la pérdida de sangre, momento en el cual fue asistido por vecinos que llamaron al 911.
«Sentí el estallido y el calor en la pierna. Mi única reacción fue acelerar para que no me sacaran nada y, sobre todo, para salvar mi vida», declaró la víctima desde el centro asistencial.
El servicio de emergencias SAME trasladó al influencer al Hospital Penna. Los médicos confirmaron que el proyectil afectó tejidos blandos, pero no comprometió arterias principales ni estructuras óseas, por lo que se encuentra fuera de peligro y en etapa de recuperación.
La Fiscalía Criminal y Correccional N.º 23 ha caratulado la causa como «Robo agravado por el uso de arma de fuego en grado de tentativa». Los investigadores confían en que la tecnología utilizada por «El Profe» (una cámara integrada en sus lentes) permita identificar los rostros de los delincuentes, quienes huyeron del lugar sin lograr concretar el robo.