Con la participación de Club 268 viviendas, Club Villa Mazzini, Club Unión de Viedma, Club Dios es Fiel y Club Villa del Carmen, la jornada se vivió como una verdadera fiesta del deporte infantil. Hubo partidos, risas, abrazos y ese clima tan especial que solo se genera cuando el fútbol es excusa para encontrarse, compartir y crecer.
Pero, sobre todo, fue un día profundamente emotivo. A 20 años de su partida, recordamos a Ariel Nahuelpan y su paso por la escuelita del club. Su nombre volvió a escucharse en cada saludo, en cada camiseta y en cada gesto de respeto. Fue un homenaje sencillo, sentido y lleno de amor, de esos que no necesitan grandes discursos porque hablan desde el corazón.
La familia de Ariel estuvo presente, acompañada por toda la comunidad deportiva, que una vez más demostró que el club es mucho más que una institución: es memoria, es pertenencia y es abrazo colectivo.
