La última noche de la Fiesta Nacional de la Manzana (FNM) prometía ser histórica. Con un predio colmado y una expectativa que se alimentaba desde hace meses, el cierre a cargo de Lali Espósito se perfilaba como el evento del año en la Patagonia. Sin embargo, la realidad fue otra: una importante porción del público decidió abandonar el recinto promediando el espectáculo, dejando una imagen inusual de sectores vacíos antes del final.
Si bien la artista irrumpió en el escenario pasadas las 23:30 con la energía que la caracteriza, los problemas no tardaron en aparecer. Según reportaron diversos asistentes y medios locales, fallas persistentes en el sistema de sonido afectaron la calidad de la interpretación desde los primeros temas. El uso recurrente de pistas de apoyo (que algunos espectadores calificaron de «playback evidente») generó los primeros abucheos y comentarios de decepción en las redes sociales.
A esto se sumó un repertorio centrado casi exclusivamente en su nuevo material de corte experimental, alejándose de los hits populares que el público familiar de la región esperaba corear.
Cerca de la 1:00 am, el movimiento en las salidas del predio se volvió constante. Familias enteras, jóvenes y seguidores que habían viajado desde otras localidades rionegrinas fueron captados por las cámaras retirándose mientras la artista aún realizaba sus coreografías.
«Vinimos desde Cipolletti con mucha ilusión, pero el sonido era malo y no se entendía lo que cantaba. Para ver un show así, preferimos irnos antes de que se amontone la gente en la salida», comentó una vecina a la prensa local.
La Fiesta de la Manzana se ha caracterizado históricamente por cierres multitudinarios que mantienen a la multitud hasta el último minuto. En esta ocasión, la sensación de «fracaso» sobrevoló el predio. Aunque los fanáticos más acérrimos permanecieron frente al escenario, la imagen de las hectáreas del predio perdiendo densidad de público minuto a minuto fue el comentario obligado de la jornada.
Desde la organización municipal aún no se han emitido comunicados oficiales respecto a los desperfectos técnicos, mientras que el equipo de la artista se limitó a agradecer a quienes se quedaron hasta el final. Lo cierto es que, para muchos rionegrinos, el sabor de este cierre fue agridulce.