El sonido de la sirena no es solo una señal de alerta para Miguel Gauna; es el pulso que ha marcado su vida durante las últimas dos décadas y media. Recientemente, el cuartel fue escenario de un hecho histórico: por primera vez, se realizó un acto oficial para homenajear a un bombero tras cumplir 25 años de servicio.

A pesar de la solemnidad del acto, para Gauna la transición no es sencilla. El paso a la reserva activa implica un cambio de ritmo que el cuerpo y la mente tardan en procesar. “Fue un acto muy emotivo, cuesta dejar el uniforme, pero bueno, no es un decir hasta siempre, sino hasta luego, porque siempre vamos a estar”, confesó durante la entrevista.

Ese «estar» se traduce en una disponibilidad permanente. Aunque ya no vista el traje a diario, el compromiso sigue intacto. Ante la consulta sobre qué siente hoy cuando escucha la alarma desde su casa, Gauna fue honesto: “Ya ha pasado que ha tocado la sirena y bueno, es muy triste no poder salir”. Sin embargo, aclaró que su experiencia sigue a disposición de la jefatura para incendios de gran magnitud que requieran del personal de reserva.

Detrás de cada salida de emergencia, de cada noche de vigilia y de cada incendio sofocado, hay una familia que espera. Miguel es plenamente consciente de que su carrera no hubiera sido posible sin ese apoyo silencioso pero incondicional. “El motor de todo esto, es fundamental decirlo, pasa por la familia. Que nos aguanta todo esto: llegar a tu casa con olor a humo, la ropa sucia, abandonar un cumpleaños, un día del padre, fiestas”, relató con gratitud.

El riesgo es una constante en la profesión, una realidad que los bomberos aceptan como parte del contrato implícito con la sociedad. Para Gauna, a pesar del peligro de “dejar la vida” en cada intervención, la explicación es simple: “Es una tarea muy arriesgada, pero bueno, al que le gusta, le gusta”.

¿Cuál fue su mensaje para los jóvenes?: “Que se acerquen al cuartel, el cuartel está abierto las 24 horas… las puertas están abiertas para todo aquello que quiera pasar a conocer”, invitó, reafirmando que el cuartel no es solo un edificio operativo, sino un pilar de la comunidad.

Miguel Gauna se retira de la primera línea con la satisfacción del deber cumplido y el respeto de sus pares. Sus 25 años de servicio quedan guardados no solo en las actas del cuartel, sino en la memoria de una ciudad que sabe que, cuando la sirena vuelva a sonar, el espíritu de hombres como él seguirá cuidando a los vecinos.

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Por Lucas Roche

✒Lic. Analista y Asesor Político💡 Especialista en Marketing y 🗣Discurso Político📊Campañas Electorales #elpolitologoyelpolitico @lucasroche_politologo