Al inicio de este nuevo año, las estadísticas de salud reproductiva global arrojan cifras que invitan a una profunda reflexión social y política. Según los modelos de proyección basados en datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Instituto Guttmacher, el mundo mantiene una cifra constante pero impactante: aproximadamente 73 millones de abortos al año, lo que equivale a unos 200.000 procedimientos diarios.
En lo que va de enero de 2026, las proyecciones indican que la cifra anual podría experimentar un ligero incremento respecto a los años anteriores, impulsada por dos factores contradictorios: la liberalización legal en algunas regiones y el aumento de la precariedad sanitaria en zonas de conflicto.
Se estima que para diciembre de 2026:
- 6 de cada 10 embarazos no planeados terminarán en un aborto.
- 3 de cada 10 de todos los embarazos a nivel mundial (incluyendo los deseados) serán interrumpidos.
- La tasa global se situará cerca de los 39 abortos por cada 1.000 mujeres en edad fértil (15-49 años).
- Abortos en el sistema de salud: Aproximadamente el 55% del total global se realiza bajo condiciones médicas óptimas.
- Abortos fuera del sistema de salud: El 45% restante (cerca de 33 millones anuales) se lleva a cabo en condiciones de riesgo.
El 2026 comienza con un mapa legislativo fragmentado. Mientras que en países como Argentina las cifras han mostrado una leve baja debido a políticas de prevención y cambios en la gestión pública, en otros contextos como Estados Unidos, el volumen de abortos ha seguido aumentando tras la era post-Dobbs, debido a la expansión de las «clínicas virtuales» y el envío postal de medicación, desafiando las restricciones estatales.
Para los defensores de la vida, estas cifras representan una tragedia humanitaria que supera las muertes por cáncer o enfermedades infecciosas a nivel global. Para los defensores del acceso, es una señal de que la restricción legal no disminuye la práctica, sino que aumenta su peligrosidad.
Lo que es innegable es que, de mantenerse la tendencia actual, 2026 cerrará con una de las tasas de abortos más altas de la década, consolidando el aborto como uno de los temas centrales en la agenda de salud pública y en la batalla por los valores fundamentales de las naciones.