Brisa tiene 16 años y padece parálisis cerebral. Tras una severa neumonía que la dejó en estado de desnutrición, necesita con urgencia una bomba de alimentación enteral. El equipo cuesta casi 2 millones de pesos y su familia apela a la solidaridad de la comunidad.

Marisa Montes no baja los brazos, pero sabe que sola no puede. Su hija, Brisa, una adolescente de 16 años que convive con parálisis cerebral y paraplejía hepática, acaba de atravesar una de sus batallas más duras: nueve días de internación debido a una neumonía severa en su pulmón derecho. Aunque el milagro de la recuperación ocurrió, las secuelas físicas han puesto a la familia en una carrera contra el tiempo.

La enfermedad respiratoria provocó que Brisa perdiera una cantidad crítica de peso, dejándola en un estado de fragilidad nutricional. Para revertir esto, los médicos han indicado que la joven debe alimentarse exclusivamente de forma asistida.

La solución médica es una bomba de alimentación enteral por goteo, un dispositivo que permite que el alimento (leche especial como Fresubin o Ensure) pase de forma constante y segura a través de su sonda nasogástrica. Sin esta máquina, Marisa debe alimentar a su hija manualmente con una jeringa, un proceso lento y menos eficiente para la recuperación que Brisa necesita.

«Esta máquina va a formar parte de nuestra vida», explica Marisa con entereza. «No es solo por tres meses; una vez que recupere su peso, la seguirá necesitando para mantener su calidad de vida».

El obstáculo principal es el precio: la bomba tiene un valor de mercado de entre 1.8 y 2 millones de pesos. A pesar de contar con la cobertura de Incluir Salud, Marisa señala que los tiempos de la burocracia estatal no coinciden con la urgencia de su hija. «Si la pedimos por la mutual, no va a llegar a tiempo, y mi hija la necesita ahora», asegura.

Gracias a una cadena de favores iniciada por amigos y familiares, la campaña solidaria ya ha comenzado a dar frutos, logrando recaudar 800.000 pesos. Sin embargo, aún falta más de la mitad del camino para alcanzar el objetivo.

Marisa ha sido clara y transparente con los donantes: si por algún motivo la bomba llegara a ser donada por un particular o una institución, todo el dinero recaudado se destinará a otros insumos críticos que Brisa requiere de forma permanente:

  • Un tubo de oxígeno propio (para evitar traslados de urgencia al hospital ante crisis respiratorias).
  • Un saturómetro de pulso.
  • Alimento especial, cuyo costo es elevado y no siempre está cubierto por las donaciones del hospital.

La madre de Brisa enfatiza que no hay monto pequeño. «Lo que usted sienta en su corazón, todo es bienvenido. No obligamos a nadie, solo pedimos una mano para que Brisa esté bien», expresa Marisa, quien se comprometió a mostrar públicamente el comprobante de compra una vez que se alcance la meta.

Para quienes deseen colaborar con la familia de Brisa en Viedma:

  • Banco Nación – Alias: Brisa.jm.2009
  • CBU: 0110546930054613682433
  • Titular: Montes Marisa Beatriz – DNI 31.063.476
  • Contacto: 0292 053 8689

«Dios le va a multiplicar el doble de lo que dé de corazón», concluye Marisa, mientras espera el alta definitiva para llevar a su hija de vuelta a casa, con la esperanza de que pronto la bomba de alimentación sea una realidad.

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Por Lucas Roche

✒Lic. Analista y Asesor Político💡 Especialista en Marketing y 🗣Discurso Político📊Campañas Electorales #elpolitologoyelpolitico @lucasroche_politologo